Un viaje por libre a la Patagonia

Crónica de mi viaje en solitario por parte de la Patagonia chilena y argentina.

Patagonia es, quizás, una de las últimas regiones que transmiten la sensación de que aún tienen que ser exploradas. Diría que ese es el mayor atractivo de un vasto territorio que llevaba mucho tiempo queriendo visitar. Lo cierto es que, a excepción de algunas pequeñas motas de civilización, repartidas en forma de pequeñas ciudades y pueblos, los 2.000 Km que van desde el río Colorado, en Argentina, al extremo sur de Tierra del Fuego, están dominados la soledad y una naturaleza salvaje, casi dejada de la mano de Dios. No hay mejor lugar en el mundo para perderse y, al mismo tiempo, reencontrarse.

La variedad de sus paisajes -que van desde la típica escena alpina, rivalizando en belleza con los mismísimos Alpes, a la estepa más dura y desangelada- son un reclamo espectacular para quien busca aventura en estado puro. La mía daba comienzo en la región de los lagos chilenas, más concretamente en Pucón, punto de inicio de un viaje improvisado y sin planificar, que me llevaría a algunos de los lugares más famosos de la Patagonia y que acabaría constituyendo un viaje absolutamente inolvidable que, aún hoy, recuerdo acompañado de una sonrisa de oreja a oreja.

Días de aventura en Pucón

A Pucón se la conoce como la capital de la aventura de Chile por la enorme cantidad de oferta outdoor y de actividades de aventura que concentra a sus alrededores. Ascensiones alpinas, esquí, escalada, rafting, kayak, canyoning, senderismo… Prácticamente cualquier actividad outdoor que se te ocurra puede practicarse en esta localidad chilena ubicada en la preciosa región de la Araucanía, puerta de entrada al sur del país.

La actividad estrella en Pucón es la ascensión al Villarrica, el volcán más activo de Sudamérica y uno de los más activos del mundo. Pucón vive casi a las faldas del mismo, bajo la continua amenaza de sus erupciones; la última precisamente poco después de mi partida. Pero antes de eso, justo el día después de mi llegada, ya estaba subiendo el Villarrica en compañía de los guías de Terra Volcano. Tuve una suerte fantástica de disfrutar de un día primaveral absolutamente glorioso, frío y con las laderas del volcán aún a rebosar de nieve, pero soleado y con un paisaje de ensueño. Mejor forma de empezar el viaje, imposible.

Como digo, la actividad turística en Pucón se concentra en torno a las numerosas posibilidades de aventura que hay en la zona. Tras la ascensión al Villarrica, otras must en Pucón son el canyoning, el rafting o incluso hidrospeed. En cuanto al barranquismo, este se lleva a cabo en los llamados saltos de Pocolpén o en el río Correntoso. Otro río, el Trancura, ofrece uno de los mejores rafting de Chile, con rápidos de clase 4 y 5.

Puede ocurrirte como a mí y que el río baje tan bravo en primavera que no se pueda llevar a cabo el rafting con seguridad. En ese caso, la sección baja (Bajo Trancura) tiene rápidos de grado 3 para un rafting más «familiar», pero en el que también se puede hacer hidrospeed. Esta fue la primera vez que practiqué esta curiosa modalidad de descenso de ríos, pero no será la última; fue una experiencia apasionante y adrenalítica como pocas, a pesar de la bajísima temperatura del agua que hizo arrepentirse a más de uno justo antes de empezar la actividad.

No quise irme de Pucón sin caminar por el Parque Nacional de Huerqueue, precioso y con varios senderos para todo tipo de niveles, así como muchas de las termas naturales por las que también es conocida esta zona: las que más, las Termas Geométricas, aunque otras mucho menos populares pero que bien valen la pena son las Termas Los Pozones o el complejo Pucón Indómito.

Cabe decir, además, que gracias al crecimiento turístico de Pucón han abierto multitud de alojamientos de todo tipo, tanto para mochileros como para parejas y familias, desde hostels a hoteles de lujo y, por supuesto, apartamentos, por lo que la oferta de alojamiento no te va a fallar, incluso en temporada alta y aunque no hayas reservado. Además, en muchos de ellos venden directamente muchas de estas actividades de aventura que te he mencionado. En definitiva, es evidente que en Pucón se ha establecido una industria turística de primer orden, pero ello no hace menos aconsejable su visita.

Bariloche: la puerta de entrada a la Patagonia argentina

Mis pasos me llevaban después a cruzar la frontera entre Chile y Argentina para visitar Bariloche y sus alrededores. Mi idea era pasar una semana allí y finalmente mi estadía se alargó a las dos semanas; en Bariloche pasé los días más felices de todo mi viaje. La ciudad en sí no tiene nada particularmente especial, pero se encuentra en una ubicación idílica junto al lago Nahuel Huapi, rodeada de atractivos de naturaleza que hacen de este lugar un auténtico paraíso y una puerta de entrada espectacular a la Patagonia argentina.

Al igual que en Pucón, la oferta turística es grande en Bariloche, pero aquí consta más bien de excursiones, muchas de ellas guiadas, a parajes y rincones de una belleza natural evidente. Dos de estas excursiones guiadas me llevaron al Cerro Tronador y a Puerto Blest.

En el imponente Cerro Tronador.

La excursión al Cerro Tronador y el Ventisquero Negro fue la primera que llevé a cabo en la capital de la provincia de Río Negro, una excursión preciosa a un glaciar reconstituido, muy particular por su color negro, a causa de los desprendimientos de tierra que caen desde lo alto de otro glaciar situado montaña arriba. El ruido de los casquetes de hielo desprendiéndose son los que le han dado el nombre de «tronador» a un lugar que no conocía antes de llegar y que me sorprendió gratamente.

Tres cuartos de lo mismo con Puerto Blest, si bien de este lugar sí había oído hablar como parte del mítico Cruce Andino entre Argentina y Chile. Lo que excedió mis expectativas de Puerto Blest fue la inmensa belleza del lugar: un rincón solitario en medio del Nahuel Huapi, rodeado de picos nevados, bosques húmedos, cascadas y playas lacustres. Puerto Blest tiene uno de los paisajes más bucólicos que he visto en mi vida y recuerdo aquella excursión como una de las mejores de mi viaje.

La ruta de los 7 lagos es otro must de la zona. Se trata de una pequeña ruta por la carretera 40, recorriendo los siete lagos de la zona: recorre 7 lagos: el Correntoso, Espejo, Escondido, Villarino, Falkner, Hermoso y Machónico. Para este mini road-trip opté por alquilar un coche y hacerla por libre junto a varios compis que conocí en el hostel en el que me alojaba, lo que nos permitió recorrerla con total libertad, sin prisas y deteniéndonos allí donde nos apetecía, y creo que es una ruta que -por lo larga que es y la cantidad de puntos de interés que tiene- es mucho mejor hacerla así.

Bariloche también tiene oferta outdoor y de aventura en sus alrededores. Yo tenía entre ceja y ceja hacer el rafting del río Manso, conocido por ser uno de los mejores de la Patagonia, con tramos de rápidos nivel III/IV en un trayecto de unos 12 kilómetros, que finaliza justo en la frontera con Chile. Al acabar el rafting una comida en la maravillosa cervecería Patagonia Campestre, ubicada en un entorno de auténtico ensueño, donde tenemos tiempo de reponer fuerzas y relajarnos antes de volver a Bariloche.

Bariloche es también famoso por la cantidad de lugares que se pueden visitar a lo largo de la ribera del Nahuel Huapi, en lo que, en la zona, se conoce como Circuito Chico: la Península Llao Llao, el Cerro Campanario, la Colonia Suiza… Es precisamente a lo largo del Circuito Chico donde se encuentran los mejores alojamientos de la zona, si bien también más caros. Para una mejor relación calidad-precio, la mejor zona de alojamientos en Bariloche se encuentra en la parte noroeste de la ciudad, alrededor del Centro Cívico, con multitud de hostels para mochileros y Bed & Breakfasts para todos los públicos.

Calafate: tierra de glaciares

No sin algo de pena marchaba de Bariloche, aunque a continuación viajaba a El Calafate, ya que me esperaba el plato estrella del menú de mi viaje por la Patagonia: el glaciar Perito Moreno.

Era mucho el tiempo que llevaba queriendo visitar el Perito Moreno y la visita no solo cumplió con todas mis expectativas sino que las sobrepasó: el Perito Moreno es uno de los lugares más bellos y emocionantes que he tenido ocasión de ver. Lo salvaje y espectacular del paisaje contrasta con lo tremendamente fácil que resulta la visita al lugar, gracias a unas pasarelas de madera que te acercan a casi un palmo de las paredes de hielo del glaciar.

Pero eso no es nada comparado con la caminata sobre el glaciar. El trekking del Perito Moreno, ya sea en cualquiera de sus dos modalidades -mini-trekking o Big Ice- es la joya de la corona de mi viaje y de la mayoría de turistas que vienen a la Patagonia. La emoción y el estado alucinatorio en el que te sume caminar sobre hielo milenario, en un entorno como este, es una experiencia única e irrepetible, de las que hay que experimentar al menos una vez en la vida.

Cerca de El Calafate hay otros muchos glaciares por visitar. La cercanía de El Parque Nacional de los Glaciares hace de esta ciudad de pioneros un perfecto campo base para explorar glaciares como el Viedma y el Upsala, sin duda menos espectaculares e impactantes que el Perito Moreno, pero que bien merecen la pena una visita si te quedas en la zona unos días más.

No muy lejos de El Calafate también están dos puntos míticos del trekking en la Patagonia: El Chaltén, la capital del trekking de Argentina y con excursiones tan populares como la del Monte Fitz Roy o el Cerro Torre. Aún más cerca queda el Parque Nacional de Torres del Paine, aunque para llegar al punto de partida de los trekkings de la zona -Puerto Natales- haya que dar un buen rodeo.

Tierra del Fuego: Una semana en el fin del mundo

Las vicisitudes de mi viaje hicieron que no pudiera ir ni a Torres del Paine ni a El Chaltén, quedando pendientes para un futuro viaje por la Patagonia. Por contra, fue Ushuaia donde decidí pasar la última semana de mi viaje. El Calafate y Ushuaia están bien conectados por avión gracias a Aerolineas Argentinas, y un cómodo vuelo de apenas dos horas me dejaba en la mítica Tierra del Fuego, región descubierta por primera vez por Magallanes y escenario también de momentos clave en la vida de otras figuras históricas, como Fitz Roy o Charles Darwin.

Ushuaia es la capital fueguina en el lado argentino y fue la población que más me gustó de todas las que vi en la Patagonia. El centro histórico de la ciudad está repleto de cafeterías, restaurantes y todo tipo de tiendas de material outdoor, mientras que la zona portuaria tiene paseos y costaneras por las que es un auténtico gozo pasear. La oferta turística se completa con todo tipo de alojamientos modernos y no demasiado caros, la mayoría renovados en los últimos años.

Foto en los alrededores de ALmirante Brown.
Foto en los alrededores de ALmirante Brown.

Aún así, lo mejor de Ushuaia está en sus alrededores: el faro Les Eclaireurs, el glaciar Vinciguerra, la Laguna Esmeralda y el Parque Nacional Tierra del Fuego son las excursiones clásicas que no debes perderte si te aventuras por estos lares, pero hay otros planes no tan populares e igual de recomendables, como seguir la ruta escénica hacia Almirante Brown y la Estancia Haberton, a la postre una de mis excursiones favoritas del viaje, conduciendo por parajes de una belleza marciana y surrealista y, probablemente, uno de los lugares más mágicos del mundo para fotografiar.

Tras cinco días en Ushuaia ponía fin a mi viaje por la Patagonia y ponía rumbo a Buenos Aires, donde, entre otras cosas, vería la ciudad estallar de alegría con la victoria de la selección Argentina en el mundial de Qatar, pero esa es otra historia totalmente distinta que contar.

Mi experiencia viajando en solitario por la Patagonia

La Patagonia es un lugar realmente increíble para viajar por libre y en solitario, si bien en soledad únicamente lo estarás durante el vuelo en avión; tan pronto pongas un pie en tierra no te va a faltar gente con la que ir acompañado en muchas de las rutas y excursiones.

Para un hispanohablante, la Patagonia es especialmente ideal en este sentido, porque la mayoría de quienes viajan por la Patagonia quedándose en hostels son viajeros latinoamericanos, de países vecinos como Perú, Uruguay, Colombia, Mexico o Brasil.

Pero también muchos chilenos o argentinos que trabajan en remoto y aprovechan para viajar por la Patagonia mientras trabajan en los hostels. Además, algo que me llamó la atención es que los extranjeros que viajaban por la Patagonia, en su mayoría, sabían algo de español, con lo que se integraban perfectamente y no fueron pocos los franceses, alemanes, italianos o estadounidenses con los que compartí ratos de charla, o incluso compañía durante varias salidas y excursiones.

No dominar el español tampoco es un obstáculo muy grande para viajar por la Patagonia, zona primordialmente turística donde hay un buen dominio del inglés en la mayoría de alojamientos y agencias de turismo.

En cuanto a la seguridad, no temas: la Patagonia es un territorio totalmente seguro, con una tasa de criminalidad muy baja y, en su mayoría, habitada por una población culta y de renta media o alta. Probablemente, la región más segura de Sudamérica.

Un destino ideal para viajar sobre la marcha y sin agencia

La Patagonia es un destino ideal para estrenarse viajando de forma más o menos improvisada, sin planear demasiado el viaje. Precisamente porque conocerás a tanta gente, es muy posible que te salgan planes imprevistos, que te guste mucho un sitio y quieras quedarte más tiempo del planeado, como me pasó a mí en Pucón y Bariloche.

Por eso, te animo a viajar a Patagonia con tiempo -mínimo un mes- y a reservar únicamente las primeras noche, dejando espacio para la aventura y la improvisación a medida que vayas viajando. Esto es más factible hacerlo a finales de otoño y principios de primavera, pues en verano es posible que muchos alojamientos estén a tope, lo que te obliga a reservar con mayor antelación si no quieres que el viaje te salga más caro.

Tanto la Patagonia chilena como la argentina gozan de un infraestructura turística bastante buena: hay buenos alojamientos, todas las ciudades y puntos de interés están conectados por una red de transportes muy razonable, y lo más importante, en los puntos turísticos puedes contratar todos los tours y excursiones sin necesidad de hacerlo previamente, aunque nuevamente aconsejo hacerlo con más planificación en temporada alta.

En primavera, otoño e invierno no vas a tener problema en contratar las excursiones en el mismo alojamiento, donde es práctica habitual que te vendan ellos mismos servicios de guías y salidas organizadas.

El único aspecto mejorable en cuanto a la experiencia turística en la Patagonia es la movilidad, pues el avión no llega a todos los sitios, el autobús es la única opción para llegar a determinados sitios y las compañías que cubren algunos tramos no son siempre las mejores (a evitar a toda costa Marga Taqsa).

Una alternativa por la que optan muchos es el autoestop, una práctica habitual, segura y culturalmente aceptada para viajar por Argentina y Chile. Los camioneros y locales a menudo buscan la compañía de viajeros para compartir el trayecto y, quizás, un mate. Si bien este método no es ideal para todos, es una forma estupenda de viajar gratis y, de paso, conocer a gente local u otros viajeros.

Documentación y seguro de viaje

Un seguro de viaje es siempre recomendable, probablemente imprescindible cuando se viaja en solitario.

La sanidad, tanto en Argentina como en Chile, es de pago para los turistas, y en caso de tener que recurrir a ella te puedes enfrentar a facturas muy elevadas. Tampoco sería raro sufrir algún percance en algunos de los trekkings o actividades de aventura. Yo viajaba con el seguro de IATI Mochileros y me funcionó muy bien, aunque por motivos bien distintos.

En cuanto a la documentación de viaje, algo que debes tener en cuenta es que Chile es más restrictiva en sus pasos fronterizos, y además del pasaporte también pueden pedirte los billetes de entrada y salida del país. Esto fue lo que me pasó a mi llegada al aeropuerto de Santiago de Chile, donde una agente de aduanas quiso saber cuándo iba a salir del país, autorizándome la estancia con solo una semana más de margen respecto a lo que tenía previsto. Por contraste, en Argentina no me preguntaron absolutamente nada de nada, me sellaron el pasaporte y me autorizaron los 90 días de estancia a los que tiene derecho cualquier turista.

Qué llevar en la maleta

El clima patagónico es famoso por su imprevisibilidad y obliga a llevar ropa de abrigo siempre. En Pucón gocé de un clima absolutamente fantástico pero hubo algunos días en los que llovió bastante. Bariloche me recibió en un día soleado, cálido y ventoso, mientras que al día siguiente cayó una buena nevada. En El Calafate hacía calor a mediados de noviembre, pero el viento más que habitual de la zona obligaba a tener el cortavientos siempre a mano. Y en Ushuaia, aún estando a principios de verano, hace bastante frío.

Da un poco igual en qué época vayas porque la Patagonia te obliga a llevar tanto ropa ligera como ropa de abrigo, siendo esta última innegociable si viajas en invierno, época en la que has de sumar ropa térmica, chaqueta de plumas y buen calzado.

View Comments(2)
  • Jesús
    Jesús
    6 junio, 2024at 7:53 am

    Qué buena página con tanta información y tan bien estructurada! Estoy planeando ir a El Chaltén y luego a las Torres del Paine alquilando un coche.Sabes si se puede alquilar un coche y pasar por la frontera en uno y otro sentido?, si ponen pegas las casas de alquiler de coche? Muchas gracias!!

    reply
    1. Jose Noguera Author
      Jose Noguera
      6 junio, 2024at 9:00 am

      Hola Jesús. Según creo recordar, para cruzar la frontera debes pedir autorización al alquilar el vehículo. Los del rent a car te gestionarán un documento para que no tengas problemas con las autoridades de aduanas.

      Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

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