Mi review de los Sennheiser HDB 630

He probado los auriculares inalámbricos del momento. Y si, son tan buenos como dicen.

En mi búsqueda por unos nuevos auriculares inalámbricos con los que reemplazar a los Sony XM3, no podía dejar fuera a los Sennheiser HDB 630, los auriculares ANC con más hype del momento porque, según multitud de reviews, son los primeros de este tipo en ofrecer un sonido verdaderamente para audiófilos.

El mercado de los auriculares inalámbricos nunca ha estado dirigido a este tipo de usuario, pero estos auriculares, en efecto, lo cambian todo. Desde el primer momento que los sacas de la caja y empiezas a escuchar música con ellos te das cuenta que estás ante un producto especial. Ciertamente, su calidad de sonido puede calificarse de alta fidelidad: es un sonido neutro, en el que todo suena como debe. Pero es especialmente en los medios donde brillan con luz propia: las voces suenan prodigiosas, con una nitidez y calidez que no tiene comparación posible con otros auriculares ANC famosos que ya todos conocemos de las típicas marcas como Sony o Bose.

El sonido neutro, limpio -hasta analítico, diría yo- hace que estos Sennheiser HDB 630 no sean unos auriculares recomendables para todo el mundo: de primeras el sonido puede parecer hasta aburrido, soso, plano o anodino, algo que se puede apreciar particularmente en los graves, a los cuales les falta la pegada que suelen tener la mayoría de auriculares de este tipo con la famosa curva de frecuencias en V, es decir, potenciando los graves y agudos a costa de sacrificar los medios.

Esto no sucede en los Sennheiser HDB 630, cuyas primeras escuchas pueden sentirse «raras» y, ya digo, aburridas. Pero bastan unas horas, un par de días de rodaje, para acostumbrarse. Una vez lo haces te das cuenta de cómo de engañados nos tienen, tanto fabricantes como estudios, con esos bajos sobredimensionados de la música moderna. Los Sennheiser HDB 630 despliegan todo su potencial con grabaciones antiguas, de los años 60, 70, 80 o 90, cuando todo era más sutil y se le sacaba el máximo partido a la imagen estéreo. Muchas reviews mencionan un concepto que me ha resultado más que evidente durante mis pruebas con estos Sennheiser: son unos auriculares para una escucha relajada, es decir, para sentarse tranquilamente a escuchar música y disfrutar de los matices, detalles, texturas y capas que ofrece la buena música y las buenas grabaciones.

Esto es lo que hace, precisamente, que no sean recomendables para todo el mundo. Si buscas unos auriculares dinámicos, divertidos nada más sacarlos de la caja y ponértelos en la cabeza, para escuchar listas de éxitos en Spotify en cualquier lado, quizás hayan auriculares más apropiados y, seguramente, más baratos. Pero si lo que quieres son unos auriculares que ofrezcan el mejor sonido posible, en un paquete que incluya auriculares + bluetooth + cancelación de ruido, no hay nada mejor que estos Sennheiser HDB 630 en el mercado.

Otras cuestiones a tener en cuenta

  • Una de las peculiaridades de estos Sennheiser HDB 630 es que vienen acompañados de un adaptador USB-C, el BTD 700, que asegura una conexión con el códec aptX Adaptive. Es útil, por ejemplo, para conectarlo al ordenador, ya que Windows no facilita de forma nativa soporte para este códec. Usar este dongle con el PC es imperativo ya que permite reproducir audio de alta resolución (24 bits/96kHz), es decir, con (teóricamente) la máxima calidad posible y, también, con menos latencia, lo que resulta especialmente útil para películas o juegos. Con móviles Android actuales el dongle no es imprescindible, ya que Android tiene soporte para aptX HD, pero para dispositivos Apple el dongle vuelve a ser útil, pues iOS no tiene soporte para este códec. Aunque la diferencia entre usar aptX (ya sea HD o Adaptive) o los códecs habituales de Bluetooth (AAC, SBC) no diría que es abismal, sí es una diferencia que se puede apreciar, sobre todo en unos auriculares tan analíticos como estos.
  • Los Sennheiser HDB 630 permiten conectarse al móvil o PC directamente mediante USB-C, lo cual da otro salto más de calidad en el sonido, con una -aún mejor- resolución, detalle y hasta una ligera sensación de mayor apertura de del soundstage, lo cual me hace pensar que, aunque los códecs aptX HD hacen un trabajo fantástico a la hora de acercar la alta fidelidad al Bluetooth, aún tienen camino por recorrer para igualar a la calidad del cable. La parte mala, al menos como yo lo veo, es que con el cable conectado la batería de los auriculares se carga siempre, lo que añade ciclos de carga innecesarios y, por tanto, mayor desgaste para esta.
  • La app Sennheiser Smart Control Plus es completísima en ajustes para estos auriculares. En concreto son dos ajustes los más llamativos y que no suelen encontrarse en auriculares de este tipo: un ecualizador paramétrico que te permite ajustar al máximo el sonido según tus preferencias, y la función crossfeed, que mezcla parte de los canales izquierdo y derecho -hay tres ajustes, off, bajo y alto- para una experiencia de escucha más parecida a la de unos altavoces.
  • La batería es una barbaridad. Son 60 horas de autonomía y, además, tarda muy poco en cargarse. Sin embargo, echo en falta poder usarlos en modo pasivo con un cable auxiliar de 3,5mm, precisamente para preservar la salud de la batería durante más tiempo.
  • La cancelación de ruido seguramente es el punto más delicado de estos auriculares. Aunque es buena -desde luego, para mí es más que suficiente- está claramente por detrás de la que ofrecen los auriculares ANC de Sony o Bose. El modo transparencia también está bien, pero nuevamente funciona mejor en los Bose o Sony.

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